Durante una intensa charla de análisis y reflexión, José María Orús y Joaquín Aniés, profesionales del sector agroganadero, compartieron el mapa actual del porcino en Aragón con los socios del Club de Opinión “Lucas Mallada”, el pasado 13 de marzo de 2025 en el Restaurante Las Torres de Huesca. En una intervención que combinó datos, experiencia vital y mirada crítica, pusieron sobre la mesa tanto los logros como los desafíos de una de las industrias más relevantes del medio rural aragonés.
José María Orús es CEO de la empresa Ágora Alimentaria y de Granja La Floresta, vicepresidente de ASAJA Huesca y responsable de su sectorial de porcino. Ha sido diputado de las Cortes de Aragón por el PSOE en la III Legislatura de las Cortes de Aragón, participando en las comisiones de Economía y Medio Ambiente. “Soy conocedor del distanciamiento de la sociedad hacia la política y especialmente hacia los políticos. Es preciso cambiar esa inercia con trabajo, proyectos, ambición, regeneración y acuerdos. Soy un convencido de la necesidad de la política, de los consensos y de los acuerdos mayoritarios, de objetivos ambiciosos, de aprovechar mejor nuestros grandes recursos, el agua y la tierra, y de permear los pasos por el Pirineo, TCP con autovía y ferrocarril. No pueden ser proyectos que duren más de un siglo para su realización”.
EVOLUCIÓN HISTÓRICA DEL SECTOR
Orús comenzó rememorando su infancia en Barbués, un pueblo de Los Monegros de menos de cien habitantes donde, como en tantos hogares rurales, la cría de cerdos fue un salvavidas económico. “Mis padres eran panaderos, procedían de familias humildes de agricultores. En casa teníamos doce cerdas, y la venta de los lechones nos facilitaba mejorar nuestra economía familiar y también nos permitía comer cada día”, contó. Su experiencia personal le sirvió para ilustrar el cambio profundo que ha experimentado el sector. “En la España rural de aquellos años, el porcino ayudó a quitar el hambre. Y hemos pasado de las matacías caseras, hoy casi extintas, a una producción tecnificada y regulada por estrictas normas europeas”.
Este empresario del sector porcino quiso detallar también por qué tiene éxito la venta de carne de cerdo. “Amplia variedad de nutrientes, proteínas de alta calidad, ricos en minerales esenciales… Y además de que el precio es competitivo, tenemos seguridad, sanidad y trazabilidad”.

PORCINO, SECTOR CLAVE EN ARAGÓN
La evolución del sector porcino ha sido notable. España produce ya el 24% del porcino europeo, superando a Alemania, antiguo líder europeo, y Aragón es un actor clave dentro de ese panorama. “Un 32% de la producción final agraria en Aragón procede del porcino, y se exporta el 59% de lo producido fundamentalmente a la Unión Europea, que da más garantías de estabilidad”, explicó.
Según datos de ASAJA, el 25% del porcino en España se produce en Aragón y más de 27.000 familias aragonesas obtienen ingresos derivados de su producción. “El número de plazas de cerdas es de 495.000, con casi 4.500 núcleos de producción repartidos por todo Aragón, sobre todo en poblaciones de menos de 5.000 habitantes”. Para Orús, esa apuesta por el territorio garantiza “que siga habiendo personas en los pueblos todo el año, mayor cuidado de calles, carreteras, caminos, cuidado del medio ambiente, servicios, comunicaciones, consultorios médicos…”.
Desde 1999, existen un 61% más de explotaciones ganaderas, fundamentalmente cebaderos. En total, en 2025 se contabilizan 3.400. “En cambio, el número de instalaciones de cerdas reproductoras ha bajado. Un 199% menos”, concretó.
Para el empresario, un cambio relevante en el sector porcino fue la especialización por fases. “El lechón nace en una granja y se engorda en otra, en otro emplazamiento, por temas de sanidad y por facilitar un mayor recorrido productivo a las granjas. Y cuando el cerdo llega a 125 kilos, se envía al matadero, porque es el momento idóneo para comercializar las piezas y es más rentable”.
Producir un lechón es un arte complicado y laborioso: genética, inseminación, atención al parto, temperaturas y refrigeraciones, alimentación de calidad, trazabilidad… Según señaló el experto, “conseguimos unos 14 lechones por cerda y cría, que se quedan con la madre unos 28 días, hasta que llegan a unos 6-7 kilos de peso y van a los cebaderos”.
HUESCA, PROVINCIA DESTACADA
José María Orús detalló que las zonas de mayor producción en Huesca son los Monegros, Bajo Cinca, la Litera, la Hoya de Huesca y Cinca Medio. También destacó la importancia de los mataderos. “Recordad que hace unos años producíamos el cerdo, y el purín, nos lo quedábamos aquí y la carne se iba a Cataluña. Hoy en día, el purín es un aliado estratégico para la fertilización de nuestros campos y de la producción intensiva agrícola, y tenemos los mataderos y las salas de despiece suficientes en Aragón para gestionar toda la producción”.
El empresario resaltó algunas cifras del impacto del sector porcino en Huesca: 7.700 trabajadores directos, 12.770 indirectos, 1.050.000 toneladas de carne producidas en el año 2024, 1.730 millones de euros en ventas, y más de 7.000 millones de euros en comercialización a China, Japón, o países de Europa como Italia, Alemania y Reino Unido.
El crecimiento del sector se ha basado en tres pilares, según comentó Orús: la inversión en tecnología y bioseguridad, la expansión de las granjas intensivas de la mano del modelo de integración empresarial y la exportación y comercialización a partir del conocimiento de la demanda de los consumidores.

SOSTENIBILIDAD, NORMATIVA AMBIENTAL Y BIENESTAR ANIMAL
Por su parte, Joaquín Aniés, técnico agrícola con décadas de experiencia, centró su intervención en la sostenibilidad, la normativa ambiental y el bienestar animal. Temas complejos como la emisión de gases de efecto invernadero, la trazabilidad o la seguridad alimentaria.
“El éxito del sector porcino español es haber sabido adaptarse a las exigencias europeas antes que otros sectores ganaderos, eso le ha ayudado a crecer”, afirmó. Explicó cómo desde 2020 rige un sistema llamado ECOGAN, que obliga a declarar todas las emisiones generadas por una explotación, desde el uso de gasóleo hasta el tratamiento del purín.
Este último, el purín, es un tema especialmente sensible. Tradicionalmente visto como un residuo molesto, hoy se reconoce como un fertilizante orgánico de gran valor agronómico. “Aplicado correctamente, es clave para la economía circular del agricultor”, aseguró Aniés. “Además, se están empleando tecnologías de aplicación directa en el suelo para reducir los olores y las emisiones”.
La gestión del purín, explicó, debe estar documentada a través del sistema ASTI, que cruza los datos de la explotación ganadera con las parcelas agrícolas donde se aplica. En zonas vulnerables a nitratos, como la Hoya de Huesca, esta trazabilidad es fundamental para evitar la contaminación de aguas subterráneas.
En cuanto al bienestar animal, Joaquín Aniés subrayó que la legislación europea impone normas estrictas: espacio mínimo por animal, control térmico, juguetes para evitar el estrés, y limitaciones en el transporte. “Un camión que lleva animales al matadero debe incluso garantizar agua y bebederos si el trayecto es largo”, detalló. Asimismo, la minimización del uso de antibióticos es una prioridad: desde 2022 se ha reducido un 50%, aunque ha incrementado las bajas en las granjas.
El proceso productivo se ha profesionalizado hasta el extremo. La trazabilidad está garantizada desde el nacimiento hasta el sacrificio. Gracias al sistema SITRAN, el consumidor europeo puede tener la certeza de que la carne española cumple con todos los requisitos sanitarios. Eso ha abierto mercados como Japón, Italia o Alemania, donde la carne española se cotiza al alza.
Más allá de la producción, los ponentes abordaron la dimensión política del sector. Lamentaron el exceso de burocracia, pero reconocieron que el diálogo con la administración autonómica funciona. “Nos reciben, nos escuchan, aunque con Bruselas cuesta más”, reconoció Orús. También se refirieron al impacto de normativas europeas, como la que amenazaba con reducir el número de animales por granja. Tras la movilización del sector, se logró una moratoria de un año.

CONCLUSIONES
Mirando al futuro, los ponentes destacaron la importancia de garantizar una seguridad alimentaria europea solvente y garantista, buscar el apoyo social e institucional para superar los grandes retos, continuar con el espíritu de Lucas Mallada por mejorar… Y en Huesca, dos grandes retos actuales en la provincia: ganar voluntades para realizar definitivamente la TPC (ferrocarril y autovía) y gestionar de forma óptima los recursos hídricos (almacenar las aguas sobrantes del río Gállego).
Entre las conclusiones, también destacaron el relevo generacional como una de las mayores preocupaciones. “Solo 16 personas se incorporaron al sector agrario en Huesca este año”, reveló Joaquín. La dificultad para acceder a la tierra, el aumento del tamaño mínimo necesario para ser viable, y la irrupción de fondos de inversión que compran suelo agrícola, están alejando a los jóvenes.
“Si el pequeño productor desaparece, perdemos diversidad, perdemos territorio. Y además dejamos de producir aquí para importar desde países con menos controles”, alertó Orús. Añadió que el futuro del modelo familiar requiere apoyo: normativo, financiero y social. “No todo puede quedar en manos de gigantes empresariales. La agricultura familiar tiene que seguir teniendo recorrido”.
En este sentido, también se habló del agua como recurso estratégico. La regulación del río Gállego, las infraestructuras de riego y la distribución equitativa son claves para el desarrollo del territorio. “Un embalse y el consiguiente aprovechamiento del agua puede no dar votos, pero sí futuro”, resumió Orús.
La jornada concluyó con una defensa del sector como generador de empleo, riqueza y equilibrio territorial. Ambos ponentes coincidieron en que la clave del éxito ha sido adaptarse, anticiparse a las normativas, invertir en tecnología y apostar por la calidad. “Somos eficientes, competitivos y transparentes. Y producimos alimentos. Eso merece respeto”, concluyó Joaquín.
Como epílogo, quedó una llamada al diálogo social: “La sociedad urbana desconoce cómo se producen los alimentos. Debemos comunicar mejor, abrir las puertas, explicar lo que hacemos. Porque si no lo hacemos nosotros, hablarán otros por nosotros”, advirtió Orús.
Tras la charla, los socios del Club de Opinión “Lucas Mallada” se interesaron por los asuntos planteados, debatiendo y planteando cuestiones a los ponentes sobre temas diversos como los fondos de inversión, la distribución del agua, las medidas ambientales, la burocracia, o la relación del sector con la Universidad.
Al finalizar, el Club entregó a los dos ponentes un obsequio realizado por Julio Luzán (Tecmolde), como agradecimiento a su charla.


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