La transformación digital del sistema sanitario no puede entenderse únicamente como una cuestión tecnológica. Ese fue el principal mensaje de la charla “Salud digital. Las personas como motor del cambio”, organizada por el Club de Opinión Lucas Mallada y protagonizada el pasado 7 de mayo por Nacho Bellosta Sanagustín, recientemente reconocido con el Premio Nacional de Informática y Salud 2025, otorgado por la Sociedad Española de Informática de la Salud (SEIS).

Natural de Curbe y profesional vinculado al ámbito sanitario en Barbastro, Bellosta recibió este reconocimiento junto a Lorenzo Flores y María Sandra Martín por el trabajo “Transformación Digital Sanitaria: las personas como motor del cambio”, desarrollado en el marco de un máster especializado. El estudio plantea una reflexión sobre el actual proceso de digitalización de la sanidad desde una perspectiva humanista, poniendo el foco no solo en la tecnología, sino también en los profesionales y pacientes que deben convivir con ella.

RETO HUMANO MÁS QUE TECNOLÓGICO

Durante su intervención, Bellosta defendió que el principal reto de la transformación digital no es técnico, sino organizativo y humano. “La tecnología debe servir para potenciar a los profesionales y a los pacientes, no para convertirse en una traba”, señaló. En este sentido, recordó que numerosos estudios internacionales reflejan que alrededor del 70 % de los proyectos de transformación digital fracasan no por fallos tecnológicos, sino por factores humanos relacionados con la formación, la cultura organizativa, la resistencia al cambio o la ausencia de liderazgo. “La inteligencia artificial no cura todos los problemas”, recalcó. “Si digitalizas el caos, vuelves a tener caos”.

El ponente explicó que durante años gran parte de la digitalización sanitaria se ha limitado a trasladar procesos tradicionales al entorno digital sin replantear realmente su funcionamiento. “A veces en el sistema de Salud se ha invertido en tecnología sin pensar suficientemente en las personas que iban a utilizarla, profesionales o pacientes”, afirmó.

HACIA UNA MEDICINA “5P”

La conferencia abordó también el contexto actual de la salud digital y la aceleración tecnológica derivada de herramientas como la inteligencia artificial, la analítica avanzada, la interoperabilidad de datos o la medicina personalizada. Bellosta destacó que la Estrategia de Salud Digital impulsada por el Ministerio de Sanidad plantea avanzar hacia un modelo de medicina “5P”: preventiva, predictiva, personalizada, participativa y poblacional.

Según explicó, el objetivo es evolucionar desde un sistema reactivo, centrado en atender la enfermedad una vez aparece, hacia otro preventivo, capaz de anticiparse gracias al análisis masivo de datos clínicos y biométricos.

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DATOS DE CALIDAD

En este sentido, uno de los conceptos más repetidos durante la sesión fue el valor estratégico del dato. Bellosta insistió en que la inteligencia artificial solo puede ser útil si trabaja sobre datos de calidad, interoperables y correctamente estructurados. Actualmente, señaló, buena parte de la información sanitaria permanece fragmentada entre distintos sistemas, comunidades autónomas o ámbitos asistenciales. “El gran reto no es solo la inteligencia artificial, es conseguir datos de calidad”, resumió.

La charla dedicó una parte importante al denominado Espacio Europeo de Datos Sanitarios, iniciativa impulsada por la Unión Europea para facilitar el intercambio seguro de información clínica entre países y favorecer tanto la asistencia sanitaria como la investigación. Bellosta explicó que este modelo permitirá compartir datos anonimizados para investigación médica, especialmente en ámbitos como las enfermedades raras, aunque reconoció que todavía existen importantes desafíos técnicos, normativos y organizativos.

EL PAPEL DE LA IA EN LA SANIDAD

Otro de los ejes de la conferencia fue la aplicación práctica de la inteligencia artificial en la sanidad. El ponente expuso distintos ejemplos ya presentes en hospitales y centros de salud, como sistemas de transcripción automática en consultas médicas, herramientas de apoyo diagnóstico, análisis radiológicos, monitorización mediante sensores o modelos predictivos capaces de anticipar riesgos clínicos.

Uno de los casos expuestos durante el coloquio posterior se centró en sistemas de inteligencia artificial aplicados a heridas y curas de enfermería, capaces de optimizar tratamientos y reducir costes sanitarios mediante aprendizaje automatizado. “Se ahorraron 100.000 euros en apósitos gracias al machine learning”.

También se abordaron aplicaciones en oncología, anatomía patológica o diagnóstico por imagen, donde varios asistentes (socios del Club del sector de la salud) destacaron la capacidad de estas herramientas para procesar enormes volúmenes de información clínica y biomarcadores, imposibles de manejar manualmente.

Pese a ello, Bellosta insistió en la necesidad de mantener siempre supervisión humana. “La inteligencia artificial necesita datos de calidad y supervisión humana”.

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RIESGOS Y MIEDOS MIRANDO AL FUTURO

Durante la conferencia y el posterior debate surgieron igualmente reflexiones sobre los riesgos asociados al desarrollo tecnológico, especialmente en ámbitos como la protección de datos, la ciberseguridad o la dependencia tecnológica. El ponente recordó que los datos sanitarios son especialmente sensibles y que tanto Europa como España están reforzando las estrategias de protección digital ante el incremento de amenazas y ciberataques. “Una historia clínica se puede pagar por unos 100-120 euros en la dark web”.

En este contexto, apareció también el concepto de “soberanía digital”, ligado a la preocupación creciente sobre el almacenamiento y control de los datos en plataformas tecnológicas internacionales.

DEBATE ANIMADO ENTRE LOS SOCIOS

El debate posterior permitió profundizar en cuestiones éticas y sociales relacionadas con la inteligencia artificial, generando una participación activa de profesionales sanitarios y otros asistentes del Club. Entre los temas abordados destacaron la velocidad de implantación de estas tecnologías, la necesidad de formación continua, los posibles cambios en el empleo o el impacto futuro de la automatización.

Bellosta defendió que la clave no está en sustituir a las personas, sino en liberar tiempo y carga burocrática para mejorar la atención sanitaria y recuperar el valor humano del cuidado.

Uno de los aspectos más destacados de la sesión fue precisamente la reivindicación del llamado “humanware”, concepto que incorpora a las personas como uno de los pilares esenciales de cualquier proceso de innovación tecnológica junto al hardware y el software. “La transformación digital la hacen personas para las personas”, recordó.

PERSONAS, PROCESOS Y PLATAFORMAS

En este sentido, el ponente presentó el modelo “3P” desarrollado en su investigación: personas, procesos y plataformas. Según explicó, el orden no es casual, ya que cualquier transformación tecnológica debe comenzar por la implicación de las personas, continuar con el rediseño de procesos y finalizar con la implantación de herramientas tecnológicas. Nacho Bellosta advirtió que “si no trabajamos la parte humana, volveremos a fracasar”.

Las encuestas realizadas durante el estudio reflejaron, según detalló, que muchos profesionales sanitarios perciben actualmente la digitalización más como una carga que como una ayuda, principalmente por la falta de formación, acompañamiento y participación en la toma de decisiones.

Además de los desafíos tecnológicos, Bellosta incidió en la necesidad de garantizar la sostenibilidad futura del sistema sanitario. A su juicio, la digitalización bien implementada puede contribuir a optimizar recursos, reducir burocracia y mejorar la prevención, permitiendo dedicar más tiempo a la educación sanitaria y al acompañamiento de los pacientes.

CIERRE DE LA CHARLA

La conferencia concluyó con un animado intercambio de opiniones sobre el futuro de la inteligencia artificial y los cambios sociales derivados de su expansión, en un debate con los socios que evidenció tanto el interés como la complejidad del momento tecnológico actual.

Como cierre del acto, Fernando Palacín, presidente del Club de Opinión Lucas Mallada hizo entrega a Nacho Bellosta del tradicional obsequio institucional del Club, una pieza con el nombre de la entidad, realizada por Julio Luzán, en reconocimiento a su participación y aportación al ciclo de conferencias.

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